sábado, 8 de septiembre de 2007

Aún más Maktub

Esta historia me gusta mucho, porque muchas veces me cuesta entender que las personas sean tan susceptibles. Se enfadan con todo, por cualquier cosa, parece que estuviesen esperando la más mínima ocasión para enfadarse. Hay que aprender a no ofenderse, y buscar siempre el lado bueno y la felicidad. Nuestra felicidad sólo depende de nosotros mismos, unos se conforman con lo que tienen, la mayoría nunca están contentos.

Un joven que quería seguir el camino espiritual pidió consejo a un abad del monasterio de Esceta.
-Durante un año, paga una moneda a quien te agredió
-le dijo el abad.
Durante 12 meses, el muchacho estuvo pagando una moneda cada vez que era agredido.
Al finalizar el año, volvió a encontrar al abad para saber cuál era el próximo paso.
-Vete hasta la ciudad a comprar comida para mí.
En cuanto el joven salió, el abad se disfrazó de mendigo y, tomando un atajo que conocía,
llegó a la puerta de la ciudad. Cuando el muchacho se aproximó comenzó a insultarlo.
-¡Qué suerte tengo! -comentó el muchacho al falso mendigo-
¡Durante un año entero tuve que pagar a todos los que me agredían
y ahora puedo ser agredido gratis, sin gastar nada!
Al oír esto, el abad se sacó el disfraz:
-Estás preparado para el paso siguiente, porque consigues reírte de los problemas -dijo.
-Maktub, Paulo Coelho-

La historia de Orson Welles

Esta historia muchos la habréis oído ya, pero quería compartirla igualmente, también para aquellos que nunca la escucharon, y para proporcionar nuevos datos que he encontrado.

Este texto es copiado de Wikipedia, ya que yo no sabría expresarlo mejor, al fin y al cabo la historia es la misma, y me ahorro el escribir, al final hago algunas matizaciones personales.

"El 30 de octubre de 1938, Orson Welles (1915-1985) y el Teatro Mercurio, bajo el sello de la CBS, adaptaron el clásico La guerra de los mundos, novela de ciencia ficción de H.G. Wells, a un guión de radio.

La historia es una extraordinaria adaptación del libro. Los hechos se relataron en forma de noticiario, narrando la caída de meteoritos que posteriormente corresponderían a los contenedores de naves marcianas que derrotarían a las fuerzas norteamericanas usando una especie de "rayo de calor" y gases venenosos. La introducción del programa explicaba que se trataba de una dramatización de la obra de H. G. Wells; en el minuto 40.30 aproximadamente aparecía el segundo mensaje aclaratorio, seguido de la narración en tercera persona de Orson Welles, quince minutos después de la alarma general del país, que llegó a pensar que estaba siendo invadido.

Los oyentes que sintonizaron la emisión y no escucharon la introducción pensaron que se trataba de una emisión real de noticias, lo cual provocó el pánico en las calles de Nueva York y Nueva Jersey (donde supuestamente se habrían originado los informes). La comisaría de policía y las redacciones de noticias estaban bloqueadas por las llamadas de oyentes aterrorizados y desesperados que intentaban protegerse de los ficticios ataques con gas de los marcianos.
La histeria colectiva demostró el poder de los
medios de comunicación de masas, y este curioso engaño también catapultó a la cima la carrera de Welles.
El programa duró casi 59 minutos: los primeros cuarenta correspondieron al falso noticiario, que terminaba con el locutor en la azotea de la CBS falleciendo a causa de los gases y seguía con la narración en tercera persona del profesor Pearson (Orson Welles), que describía la muerte de los invasores.


Muchos años después, en 1998 y con motivo del 60 aniversario de la histórica transmisión de La guerra de los mundos, dos emisoras de radio, una en Portugal y otra en México, emularon a Orson Welles transmitiendo de nuevo una versión contemporánea, con los mismos resultados entre los radioyentes, 60 años después. En México, la emisora de radio XEART, la señal 152 en el estado central de Morelos, fue la que transmitió una de las versiones, producida y adaptada por el divulgador científico mexicano Andrés Eloy Martínez Rojas , con gran éxito. El gobierno de México procedió, ante los rumores generados, a una búsqueda exhaustiva de los restos de un supuesto meteorito. Cabe señalar que Arthur C. Clarke, en su obra 2001: Una odisea del espacio, escrita en 1966, narra en forma retrospectiva en la novela (ubicada en el año 2001)la realización de dos dramatizaciones más de la historia de H.G.Wells, con lo que de manera casual se cumplió tal profecía, entonces futurista." (Wikipedia-enciclopedia libre).

Yo conocía la historia original, pero no sabía que habían repetido el experimento en 1998 con los mismos resultados. Esto es realmente sorprendente, ya que muchos pensaban que hoy en día eso no colaría, pero se ve que sí. Y es que, a pesar del aparente escepticismo de la sociedad actual, hay por todas partes gentes que ven OVNIS, fantasmas, y muchos otros sucesos paranormales, a los que les bastaría una mínima excusa para montar un escándalo público.

El hombre desde los albores de su existencia a buscado respuestas, ahora que las tenemos casi todas, ¿nos estamos volviendo locos?

viernes, 7 de septiembre de 2007

La magia de la música

Es curioso, que ante una sinfonía que, técnicamente, no es más que una vibración de ondas sonoras que oímos como cualquier otro sonido, pueda evocar tantos sentimientos en una persona. Con una canción se puede llorar, se puede reír, se puede llegar a sentir una energía indescriptible...

Este descubrimiento del ser humano es tan especial, que en mi opinión supone un ejemplo más de diferenciación para con el resto de animales. Si somos tan instintivos y tan animales, ¿cómo podemos sentir tantas emociones con una melodía?

Es una prueba de que somos mucho más que eso, la música tiene un poder que roza la espiritualidad, es algo místico, una experiencia que llega a ser, para muchas personas, incomparable.

Sin embargo, según parece en la historia, la música no se sintió con tanta intensidad hasta las últimas épocas, donde surgieron los grandes compositores. Quién sabe si, en este progreso continuo que sufre el ser humano, descubramos más sensaciones intensas en cosas que hoy en día desconocemos. Hasta entonces, la música es el mejor remedio para cualquier estado de ánimo.

Disfruta la música.

La vida es sueño


La vida es sueño es una obra de teatro de Calderón de la Barca, cuyo tema central es la libertad frente al destino. Este aspecto ya lo he tratado en las últimas entradas, así que ésta tendrá una temática distinta, relacionada básicamente con los sueños.

Con sueños me refiero a las ensoñaciones que crea nuestro cerebro mientras dormimos, no a los sueños como metas o deseos.

Ya lo dijo un filósofo en la antigüedad, y yo también lo comparto, que a veces es difícil distinguir el sueño de la vigilia, es decir, que a veces cuesta diferenciar el estar dormidos del estar despiertos.

Hay momentos cuando recién te despiertas o justo antes de quedarte dormido, que los sueños se funden con la realidad. Por ejemplo, recién despertado te levantas y apagas el despertador, y mientras te estas vistiendo de repente te das cuenta de que estás tumbado en la cama, y el despertador sigue sonando. Sueñas que haces lo que vas a hacer a continuación, y cuando te das cuenta, no lo has hecho.

Este es uno de los efectos que he experimentado en mí mismo. También, que por ejemplo estés con alguien hablando por la noche antes de dormir, te quedes dormido, empieces a soñar con una escena que nada tiene que ver con la que estás viviendo en ese momento, y cuando la otra persona te habla tu te despiertas pero crees estar donde estabas justo antes de despertarte, es decir, en el sueño, y dices cosas que desconciertan totalmente a la otra persona.

Otros efectos del sueño, es tener un sueño tan nítido y tan real, que cuando te despiertas por la mañana, no sabes distinguir lo que ha ocurrido de lo que no ha ocurrido, aunque, normalmente tras pensarlo con detenimiento, llegas a la conclusión de que todo fue un sueño.

Los sueños son tan reales y a la vez tan irreales, que hacen pensar que puede que signifiquen algo más que paranoias sin sentido. ¿Acaso no tiene todo una razón de ser en este mundo? ¡Los sueños tienen que significar algo! Y no me refiero a que reflejen estados de ánimo o vivencias como se explica en la "interpretación de los sueños", sino algo mucho más importante. Para mí, los sueños son como una segunda vida. Durante el día estamos aquí viviendo nuestra vida, y cuando dormimos vivimos otra más fantástica y sorprendente. Quizás algo tenga de real todos esos sueños. Quizás a lo mejor la realidad es aquella y no esta, y la vida no es más que un sueño, como dice Calderón de la Barca. Sólo que él finaliza la frase con "y los sueños, sueños son", pero yo creo que los sueños son más que eso, ocultan algo que podría ser relevante para las personas.

Seguro que la vida sería más aburrida si no existieran los sueños, dormir sería aún más aburrido...Quizás es un invento más de nuestro organismo para animarnos a dormir, con la esperanza de soñar cosas bonitas. Aunque por esa regla cuando uno tiene pesadillas no querrá dormir ni cerrar los ojos de noche (a mí me pasaba de pequeño).

Es un misterio esto de los sueños, quizás sepamos algún día su verdadero significado... mientras tanto, a seguir soñando.

Dedicado a Natalia.

Lenguaje de signos

Es curioso esto del lenguaje de signos. Tengo dos primos que nacieron sordos, aunque ya de pequeños les pusieron implantes cocleares, que les permitían oír casi como un oyente. Sin embargo, como los años en los que se aprende a hablar son los primeros de la vida, y ellos aún no podían oír, aprendieron el lenguaje de signos, y yo aprendí mucho de ellos.

Existen tres tipos de lenguaje de signos: Por letras, por sílabas y por palabras.

El lenguaje por letras se basa en el abecedario. Cada signo es una letra (a, b, c...), lo cual es bastante útil ya que con 32 signos puedes expresar cualquier cosa como si escribieras (las letras del alfabeto más otras como ch, rr, ll, y el signo "espacio"). No obstante, para decir frases largas etc. se hace bastante pesado.

El lenguaje por sílabas no es más que un apoyo para la vocalización, es decir, una serie de símbolos que realizas auxiliarmente a la par con tus palabras, pero que no tienen sentido aisladamente.

El lenguaje por palabras es el que podemos ver en las noticias, por ejemplo, donde cada signo designa (valga la redundancia) una realidad.

La verdad es que me parece bastante sorprendente que con la cantidad de palabras y realidades que existen en el diccionario, puedan crear un gesto exclusivo para cada una de ellas.

Pero lo más sorprendente es lo siguiente. Mi primo me contó que el año pasado tuvo lugar en Madrid una concentración de sordos de todo el mundo y, al parecer, el lenguaje de signos no es universal, es decir, cada lengua tiene su lenguaje de signos.

Mi pregunta es, ¡¿de donde sacan los gestos para asignar a cada palabra en cada idioma uno distinto?!

Dedicado a Pabble.

El principio de incertidumbre

En los últimos 100 años, ha habido tantos cambios en avances tecnológicos, alteraciones en la cultura y formas o estilos de vida, cambios bruscos en política, alimentación, percepción del mundo, religión... que no creo que en ningún momento sepamos cual será el impacto de todas estas nuevas realidades.

Me explico con unos pequeños ejemplos. Existen ciertos sucesos indeseables, como es el caso de la administración de Thalidomida, un medicamento que resultó ser teratogénico, y administrado en las embarazadas producía amelias y focomelias (ausencia de estructuras de brazos). En el momento en el que se sacó este medicamento al mercado, no se conocían estos efectos.

Pues bien, hoy en día, además de en la industria farmacéutica, existen alimentos, formas de conservación, artilugios y prácticas habituales que podrían ser perjudiciales a la larga y no nos estemos dando cuenta de ello.

Quién nos asegura, que dentro de diez años no resulte que el líquido de las lentillas tiene un componente que afecta a la vista, o que un colorante muy usado resulta ser cancerígeno, o que el simple hecho de hacer nuestras necesidades en el agua de la playa pueda causar ciertas patologías tóxicas en bañistas. Antiguamente, el turismo playero no era tan famoso, y ahora que las playas se desbordan, puede que los científicos no sepan que puede tener un impacto médico o medioambiental.

Y es que yo siempre pensé: "En la época en la que nuestros abuelos eran jóvenes, la esperanza de vida no llegaba en la mayoría de los casos a los 70 años. Nuestros abuelos, con las condiciones de principios del siglo XX, han conseguido vivir casi cien años; nosotros, que disfrutamos de muchos más avances y comodidades, deberíamos vivir al menos ciento treinta (como ya hay gente en el mundo que los tiene)."
Sin embargo, muchas de las cosas que se hacen ahora y que son perjudiciales (alcoholismo precoz, drogadicción, obesidad...) no se hacían en la época de nuestros abuelos. Y quizá es mucho más sana (aunque parezca contradictorio) una dictadura, donde la represión nos lleva a una vida casi sin excesos, que una democracia de libertinaje donde el niño tiene sometido al maestro y a sus padres, y McDonald's es el nuevo héroe de acción, y el que no fuma porros no es guay.

Por tanto aconsejo, cuiden sus hábitos y los de sus hijos, porque no sabemos hacia donde nos lleva el caballo desbocado del progreso.

¿La fuerza del destino?

Todos hemos oído hablar del destino alguna vez, sin embargo yo creo que el "destino" tiene dos dimensiones: El destino como yo lo concibo, y la predestinación.

La predestinación es la creencia que establece que todos y cada uno de nosotros, desde que venimos al mundo, tenemos un guión escrito del que no podremos escapar por distinto camino que elijamos. Es decir, que por muchos cambios y decisiones que tomemos a lo largo de nuestra vida, la respuesta a esas preguntas ya existía antes que nosotros. Cada persona tiene un destino, y nos comportamos ingenuos pensando en que tenemos libertad, cuando en realidad finalmente haremos lo que está escrito.

El destino, como yo lo concibo, no nos priva de esta libertad.

Como es evidente, tanto nosotros como las personas que nos rodean, nacemos y morimos en un proceso que escapa a nuestro control. Nadie decide nacer, como nadie decide que morirá irremediablemente.

Cuando somos pequeños, aún no tenemos la libertad del destino, todavía él controla nuestra vida. Son las decisiones de nuestros padres y educadores las que deciden por nosotros, ya que, en mi opinión: "No puedes asegurar que tomaste libremente una decisión que no recuerdas en este momento". Pero llega un momento en la vida de toda persona, normalmente en la adolescencia, donde se le concede la capacidad de decidir sobre su propia vida. Esta libertad es otrogada paulatinamente, ya que en la juventud siempre existe la dependencia de tus padres, pero ya puedes definir cómo será esa dependencia por tí mismo.

En este momento eres dueño de tu destino, y las decisiones más cotidianas, llevarán tu vida a un lugar o a otro. Dentro de tu destino, digamos que, a grandes rasgos, uno puede elegir el buen camino, o el camino equivocado; es decir, ser responsable, obediente, consecuente, en definitiva, buena persona y buen ciudadano; o ser un auténtico cafre, pero aquí influyen muchos factores que no vamos a estudiar en esta entrada.

Pues bien, un ejemplo de decisiones cotidianas que condicionen tu destino puede ser:

Una noche, tus amigos no salen, aunque una chica que conociste ese mismo día y con la que, evidentemente, no tienes confianza, te dijo que seguramente iría con algunos amigos al sitio donde suele salir la gente. En este momento se te plantea la duda, aunque esto está muy ligado a la personalidad de cada uno, es decir, hay gente más pasiva o insegura que necesita cierto apoyo para tomar sus decisiones, y si un día nadie sale, pues no se embarca en solitario a la aventura. Otra gente, como yo (esta historia está basada en hechos reales), en ocasiones tienta al destino en busca de las emociones que cree no encontrará en el sofá de su casa. Según dicen, los mejores momentos son los que no se planean. Bueno, volviendo a la historia, ahora tu destino puede tomar varios caminos:

- Decides no salir, no tiene sentido ir hasta allí donde no conoces a nadie y probablemente no encuentres a quien buscabas. Estás cansado y te echas a dormir. Esta es digamos, la opción más pasiva, ya que pueden ocurrir muchas cosas, excepto si duermes.

- Decides no salir, pero repentinamente llaman a tu teléfono un amigo que ha quedado con una gente que tu apenas conoces, y te invita a ir con él. Aquí puedes sumarte a la aventura o rechazar la invitación ya que no te sentirías cómodo en una pandilla donde todos se conocen menos tú. Si te sumas a la aventura, puede que conozcas a grandes personas que permanezcan o no en tu vida; o puede que ni siquiera te lo pases bien y pienses que no mereció la pena salir.

- Decides salir, pero resulta que después de horas en la calle, no ves a nadie conocido. Aburrido y decepcionado vuelves a casa a dormir.

- Decides salir, y te encuentras con la chica que conociste esa mañana, te presenta a sus amigos, y ahora pueden ocurrir dos cosas: o te caen muy bien y permanecen o no en tu vida, o no te hacen mucha gracia y piensas que no mereció la pena salir. También puede que no te encuentres a la chica, pero te encuentres a ese amigo tuyo que quedó con la otra gente, y volvemos al segundo caso. Incluso puede que te encuentres con otra gente distinta, y así sucesivamente.

De esta forma, aunque no sepas qué se esconde detrás de cada camino, tu tienes el poder de elegir entre salir a por todas, salir con reservas, no salir y luego animarte, o definitivamente no salir.

En todos estos caminos conocerás a personas maravillosas, a las que puede que conozcas tarde o temprano por muchos de los otros caminos que surgen cada día a lo largo de tu vida. Siempre quedará gente por conocer, y cosas por hacer. La rutina es un invento, y tú puedes demostrarlo cada día.

Como dije ya en mi teoría del Carpe vita, escoge el camino más largo y próspero, no quieras abarcar demasiado ni hacer las cosas demasiado rápido, pero tampoco tengas miedo del mundo.

Dedicado a María